Llevar a tu bebé cerquita es maravilloso, pero es que además es muy beneficioso para ambos. En este post voy a resumirte los principales beneficios que tiene portear, especialmente durante los primeros meses de vida del bebé.

1. Portear hace que los bebés se sientan más seguros y protegidos. 

El paso de su vida uterina a su vida en el exterior es un cambio muy brusco para los bebés. Portear permite hacer una transición más relajada y paulatina entre esos dos medios de vida. El bebé sigue sintiendo tus latidos, se siente recogido y seguro, en contacto permanente con tu olor, tus movimientos, tu voz… Es el lugar donde se siente más cómodo y seguro. 

Esto es especialmente importante para bebés prematuros, ya que el bebé tan pequeñito necesita todavía más el contacto con su mamá para terminar de desarrollarse correctamente, regular su temperatura y sus constantes vitales. 

2. Portear favorece la lactancia. 

Si quieres y te es posible dar de mamar a tu bebé, portear va a ser una forma de facilitarlo y favorecerlo. Para muchas mamás puede resultar difícil las primeras semanas conseguir una lactancia adecuada, y al portear estimulamos que el proceso sea más fácil. 

Y es que, al llevar a tu bebé tan cerquita y sentir su olor permanentemente, las mamás generan prolactina en mayor cantidad (es la hormona que más contribuye a la producción de leche). Es alucinante, ¿verdad? ¡El cuerpo es tan sabio! 

Pero no solo eso, es que al llevar a tu bebé tan cerquita de tu pecho es muy fácil que éste mame más a menudo, y a ti te resulte cómodo darle de mamar sin que tengas que hacer apenas esfuerzo.

3. Portear respeta la posición fisiológica del bebé. 

La posición de los bebés cuando están en vientre es bastante cerrada, y seguirá así durante los primeros meses, hasta que vaya desarrollando su musculatura y se vaya abriendo y estirando más.

Esta posición es la que le resulta más cómoda y la que favorece un desarrollo adecuado. Y es la posición que se consigue cuando porteamos correctamente, es decir, cuando el niño adopta la posición de ranita. En esta posición su pelvis está en retroversión, es decir, apunta hacia ti, y por ello su espalda queda arqueada en forma de C, y sus piernas se doblan colocándose en forma de M.

Además, al no tener al bebé tumbado durante tantas horas, se le protege contra la plagiocefalia (su cabecita podría deformarse ligeramente por estar muchas horas con la cabeza apoyada en un soporte plano). 

4. Los bebés lloran menos y duermen mejor cuando son porteados.

Un bebé utiliza el llanto para indicarnos sus necesidades: alimentación, higiene, dolor, frío… Pero también utiliza el llanto como sistema de alarma cuando se siente solo. Es algo que hace por supervivencia, no por fastidiar ni llamar la atención.

Los bebés, durante toda la evolución humana, han sido siempre porteados porque existían peligros importantes que suponían la muerte en caso de quedarse solos. Por ello, siguen llorando, aunque hoy en día ese peligro ya no exista. Así que cuando son porteados, este llanto desaparece por completo. Y además, los demás llantos (hambre, frío, higiene…) son atendidos con mucha más rapidez.

La ansiedad de un bebé porteado es muy inferior a la de los que no son porteados con mucha frecuencia. Se duermen fácilmente y sus despertares son menos angustiosos al notar que siguen estando cerca de su mamá.

5. Los bebés que son porteados sufren menos cólicos. 

Los bebés porteados, al estar en una posición vertical, no regurgitan tanto, y además esta posición ayuda a que su sistema digestivo trabaje correctamente y en consecuencia, la leche se digiere más fácilmente sin tantos malestares.

Además, la posición de ranita facilita la expulsión de gases con mucha más facilidad.

6. El bebé está más integrado en el día a día familiar cuando es porteado. 

Al ser porteado, mientras está despierto va observando todo lo que la mamá hace, escucha las conversaciones, descubre el mundo que le rodea y tiene más interacción con los adultos, especialmente con quien le está porteando.

Sus sentidos están más estimulados, haciendo que su desarrollo social y cognitivo avancen al ritmo adecuado.

7. Portear reduce la posibilidad de sufrir depresión post parto. 

El olor del bebé genera en la mamá prolactina, pero también otras hormonas como la oxitocina (que nos ayuda a llevar mejor el cansancio y poner por delante el amor y la protección hacia nuestro bebé frente a nuestros propios malestares) y endorfinas, que son las responsables de estar de buen humor, relajadas y felices.

8. Portear te permite tener más libertad y autonomía. 

El porteo te deja las manos libres para hacer tareas sencillas, salir a dar un paseo con comodidad, moverte con comodidad y con la tranquilidad de saber que tu bebé está bien en todo momento.

9. El porteo tonifica tu musculatura. 

Tu espalda se va fortaleciendo y adaptando al peso de tu bebé. Además, favorece que seamos más conscientes de nuestra postura corporal y la corrijamos más a menudo. 

10. La accesibilidad mejora con el porteo.

Portear a tu bebé te permite llegar a lugares donde sería complicado llegar con el cochecito de paseo. Lugares muy concurridos, calles estrechas, suelos adoquinados o mal asfaltados, senderos o zonas verdes…

Es una gozada poder andar cómodamente por estos lugares sin tener que ir esquivando obstáculos de todo tipo.

He mencionado diez beneficios de portear a tu bebé, aunque podría seguir, pero para mi estas son las más importantes.

Si te apetece iniciarte, te recomiendo que visites las diferentes secciones de esta web para ir valorando los diferentes sistemas de porteo y elijas el que más se adapta a vuestras necesidades y estilo de vida:

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Los beneficios de portear a tu bebé
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